lunes, 2 de diciembre de 2013

Hoy, día de mucha intensidad, con el calor, con los colores flamantes de un verano por comenzar. Hoy, yo, un chico simple, a veces tonto, a veces celoso, a veces, a veces…que te extraña, aunque te acaba de ver todo un fin de semana. Hoy declaro que es nuestro día, con la particularidad de que nuestro día comenzó hace cuatro meses y un poquito más. Porque en verdad todo empezó cuando vi tus ojos, y tus ojos me vieron, y luego mi corazón y el tuyo, y cada parte de nuestros cuerpos se conocieron y amaron. Primero entre palabras y besos tímido; y ahora que ya trazamos en nuestras pieles el mapa de nuestros lugares preferidos. Y puedo considerarme un experto en conocerte diciendo que te conozco casi tanto como me conozco a mí.
No soy un tipo de pocas palabras y jamás pienso quedarme corto, no voy a escatimarte un piropo. Te voy a dar siempre uno más, por si las moscas.
Hace cuatro meses que es hoy: que es de día en mi vida, y la Luna me visita como una amiga y nos sirve de refugio, para escondernos tras las sábanas en besos apasionados. Más que nunca siento el actuar de la naturaleza y todo está a mi favor. Gracias, podré decírtelo mil veces, pero siempre me faltará agradecerte un poco más.
Y ¿Cómo decirte que ni por un segundo dejás de estar presente en mi mente? Aunque tenga que hacer mil cosas, siempre hay un lugarcito que me grita tu nombre, como para que no me olvide.
Primero conocí al amor, que me hirió, me engañó, y como todo tropezón no es caída, seguí adelante, con la mente más clara sobre lo que buscaba. Y después todo fue más simple (para la suerte mía): Te encontré. Y nos encontramos.
Y ahora sé más que nunca que sos el amor de mi vida. Y te escribo y me faltan palabras, porque te extraño muchísimo. Y me encantaría que estés al lado mío, y que salgamos a pasear por el mundo, que tiene las puertas abiertas para nosotros.

Jazmín, mi flor perfumada, te amo. Gracias por hacer tan eterno mi día, mi día del amor. Vamos fortalecerlo a través de los tiempos. Esquivemos las malas miradas de reproche de los aburridos y vayámonos, a donde sea que nos queramos ir. Prometo no mirar atrás. Ya estoy seguro de lo que quiero; y eso es quedarme con vos para siempre.

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